Blaelita

jueves, enero 04, 2007

La importancia de los gestos

Fraga estaba cazando y se quedó cazando mientras el petróleo volvía negra Galicia. Aznar no anduvo más raudo. Dicen que Loyola de Palacio, q.e.p.d., le advirtió a Josemari "que cuando se produce una desgracia los ciudadanos necesitan un abrazo, no sólo que se les abra la chequera". El Príncipe papá, el tío de la nación, de todos sus ciudadanos, ese Miterrand abuelito y moribundo en secreto que ha aprendido a estar por encima del bien y del mal y aparenta ser sabio al seguidor.

Schröder se calzó unas botas de goma y se fue al borde de las orillas de los ríos mientras Alemania se inundaba. Algo hizo, porque acción real, paladas de tierra, no puedes hacer, o sí, pero son un grano de arena. Todas las televisiones estuvieron detrás de él y terminó ganando unas elecciones que tenía perdidas. Fue el Rey de esta nuestra república imperfecta el que marchó a Galicia y puso el abrazo: ¿fue eso lo que previeron los padres de la Constitución? Mientras, José Luis está en Lanzarote, seguramente cumpliendo el deber con sus hijas, consciente de que, en realidad, lo que puede hacer es casi nada. La plebe, mientras, grita ¿dónde está el padre? Mariano corre raudo al aeropuerto y mira, observa, sabedor de que tampoco puede hacer nada, pero obediente al saber que tiene que ser visto allí: ¿ha sabido sacarle el jugo?

¿Qué queréis? A mí lo que escribe Berlín Smith en su blog o en las broncas que tiene en los comentarios de otros intelectualmente me pone.

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